Abundancia o decrecimiento: es lo que importa?

Reconozco que no había pensado mucho en la palabra abundancia. Abundancia proviene del latín abundantia, es un sustantivo derivado del verbo abundare. Este término se compone del prefijo ab- (separación o desde el exterior) y el verbo undare (fluir u ondear), que a su vez viene de unda (ola). Etimológicamente, significa «desbordar» o «rebosar», evocando la imagen de una ola que supera los límites de un recipiente.

El ser humano es el único ser vivo que puede crear abundancia con propósito, con la intención de hacerlo, planificándolo.

Las abejas pueden crecer como ejércitos y crear abundancia, desbordantes depósitos de miel, pero la suya es una abundancia no intencional, sino efecto de una multiplicación natural, producto de acciones su código genético. 

El hombre crea abundancia o escasez por diseño, aptitud o actitud. Su dimensión relacional y cognitiva le permite diseñar y no solo ser parte de los futuros posibles para los seres irracionales o inhumanos. 

Esta es la principal tesis de este libro, “Abundancia” de Ezra Klein y Derek Thompson. 

El ser humano ha progresado a lo largo de la historia, lentamente durante miles de años y exponencialmente desde la Revolución Industrial en Occidente y aún más empinadamente desde la Segunda Guerra Mundial y principios de este siglo. 

Ha sido la tecnología imperante en cada etapa la que ha creado abundancia o escasez, la que ha empedrado el camino no siempre lineal del progreso.  Los imperios han emergido o caído gracias a la tecnología y los avances del conocimiento. El sedentarismo y el cultivo fueron la base de la civilización humana, los templos y las ciudades. El estribo en el siglo XIV permitió a los mongoles disparar mientras cabalgaban y conquistar así el mayor imperio terrestre que nunca ha existido.

A partir de 1800 y aceleradamente desde la Segunda Guerra Mundial, la abundancia está marcada por los contextos sociales, culturales y geográficos de cada grupo de población. En el siglo XIV, la China de la dinastía Song del sur estaba en muchos campos más avanzada tecnológicamente que la Europa

Han sido las políticas públicas de los grupos en el poder quienes han sido capaces de generar abundancia o progreso, o escasez y estancamiento.  Solo hace falta observar el surgimiento y caída de los imperios históricos. 

Pero abundancia es también un término multisemántico. 

Podemos pensar en abundancia o escasez, su antónimo, en términos de bienes materiales, de accesibilidad, de valores espirituales, y siempre en términos de desigualdad y diferencia, porque lo que abunda no lo hace siempre para los mismos, o de forma homogénea. 

Llegar al término justo de qué abunda, de qué falta y redistribuirlo ha sido la cruzada del orden multilateral desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Un propósito caso quimérico, pero con muchos logros, como explica  Factfulness, de Hans Rossling. Vale la pena intentarlo. Con errores y aciertos, es lo que pretenden las políticas públicas, que son instrumentos de convivencia tan buenos como las élites o gobiernos que las desarrollan.

El hecho es que hoy la ciencia y la tecnología pueden crear abundancia o escasez como nunca antes, pero como siempre son las acciones del gobierno o del poder las que dificultan y allanan el camino. 

Ante el imparable ascenso de China, que reivindica hoy el lugar que ha tenido en la historia, la lucha bipartidista y la burocracia de derechos y contratos en Estados Unidos han hecho que este país vea amenazada su supremacía mundial, dice este libro, y que además se hayan generado desigualdades económicas y sociales de una dimensión preocupante. 

En la Unión Europea y en los países europeos ha ocurrido algo similar, pero muy dependientes de la abundancia generada en Estados Unidos. 

China, en su cruzada incansable a favor del progreso, aunque sin libertad y con control centralizado, crea cada vez más abundancia material con desigualdad menos intolerable. 

Por ello, cuando hablamos de abundancia, debemos hacernos dueños de nuestros destinos.  Somos los humanos todos los que creamos abundancia o escasez. 

A mayor avance social, mayor complejidad. A mayor complejidad, más aporta el diálogo a la comprensión y a los buenas decisiones. 

Esto ya sucede en los clubes de lectura.  Cuando los libros, cuando la lectura es compartida, se comprenden otros ángulos, se incrementa la comprensión de otros puntos de vista, porque abundancia y escasez es el resultado de acuerdos muy humanos.

Frente a la complejidad, simplificación, desaparición de la democracia y gobierno de los países como si de empresas se tratara, con un jefe del gobierno CEO al frente, elegido por una camarilla de próximos. Es la complejidad de la democracia y del estado de derecho lo que está inhibiendo el potencial de aceleración (también de creación de abundancia) que permite la ciencia y la tecnología, son las tesis que defienden los proponentes de la llamada ilustración oscura, del cual hablamos en este post.

Crear abundancia, como concepto más posible partiendo de las actitudes correctas, con consenso, no con imposición, y usando de forma comedida las posibilidades de la ciencia y tecnología actuales (evitando ser aprendiz de brujo), sí es un objetivo loable, si se busca que una mayoría de la humanidad pueda sentarse en la mesa, no sólo estar en el menú.